jueves, 28 de febrero de 2008

Yo-Tú-Él

Paremos la moto acá.
Me parece que no nos entendimos bien, ¿no?
Les comento para quien no esté enterado. La semana pasada tuve una larga discusión con varios de mis lectores (sí, es por eso que no hubo actualización del blog hasta hoy) sobre el artículo anterior, el de la rebeldía. Yo me preguntaba, ¿cómo alguien puede rebelarse a lo establecido si su yo interior le dice otra cosa, o su corazón y su cabeza van en direcciones opuestas? ¿Cómo?
Y bueno, hubo una largar lista de personas que me dijeron "que sí se puede" "que no sé y no sé cuánto" y demás. Yo no lo concibo.
Entonces, decidí explayar mi postura.

No se puede ser una cara para la gente o para la sociedad, y otra distinta con uno mismo frente al espejo. Es decir, si uno es de una manera, buena o mala no importa, no debe existir máscara alguna que tape eso. Lo mismo, si el corazón se contrapone a la cabeza. Hay que conciliar y sacar lo mejor de cada uno; casi siempre, la razón la tiene el corazón, ya que allí es donde se depositan los sentimientos y son los que movilizan al resto del organismo, incluida la cabeza.
Por eso, si uno no es uno mismo, si no le da rienda suelta a lo que siente y lo que uno es realmente, nunca va a poder rebelarse o seguir lo que uno tiene que seguir. ¿Me siguen? Espero que sí.
Entonces, conclusión, hay que ser uno mismo, siempre, sin restricciones y en todo orden de la vida.

Ah, mensaje para ti: propongo nombres para el pingüino, o Marino o Javito. Escucho comentarios...

2 comentarios:

Federico Dalponte dijo...

Si bien el corazón no es más que un músculo que bombea sangre y la sensibilidad sentimental recepta estímulos a través de las funciones cerebrales, el "se vos mismo" no deja de ser una honrosa hazaña digna de intentar realizar.
Aunque también creo en lo que decía Sábato, que uno va utilizando distintas "caretas" de acuerdo a las situaciones: para ser hijo, padre, estudiante, empleado, etc., y adecuarse así a las circunstancias. El ser que no se adapta se extingue, diría Darwin.
Y como es improbable que algún marxista no se autolimite en medio de una reunión de militantes del PRO, también parece un poco improbable que alguien pueda ser tan puro y "ser uno mismo" sin matices generados por las miradas externas.
Somos víctimas, irremediablemente vícticas, de lo que han de juzgar las miradas externas. ¿Para quién nos vestimos de determinada manera? ¿Para quién se escribe o se componen canciones? ¿Para quién, en última instancia, escribe el blogger?

Anónimo dijo...

Encuentro en el artículo un poco de contradicción...para afirmar mi postura no voy a hacer referencia a la psicología, ya que si bien es muy interesante, en realidad no es mi fuerte,pero yo diria ke... nosotros somos un "combo", es decir tenemos un yo interior, una conducta frente a los demas ( porq siempre se espera algo de nosotros), un corazon, una cabeza...todo!!! y nose si en realidad es tan importante conciliar todo eso..para ser personas totalmente armoniosas y seguras...creo q uno de nuestros grandes desafios en entender que tal vez simplemente "seamos asi"...poniéndonos el objetivo de disfrutar y estar conformes con lo ke somos y lo ke podemos hacer,lograr o dar a los demas....no se desesperen: es solo una opinión...jajaaja